La ventilación adecuada del tejado, incomprensiblemente, es un aspecto frecuentemente descuidado en las viviendas, a pesar de que es un importante factor que determina fuertemente su longevidad y eficiencia. Tener en cuenta este aspecto, en la fase de construcción, supone costes poco significativos y permite prevenir reparaciones sustancialmente más caras en el futuro. Como se ha dicho ya, las tejas cerámicas son porosas, por lo tanto, susceptibles de absorber y liberar agua (se dice que «respiran»), cualidad que las hace ideales para regular la humedad en el interior del edificio. Una buena ventilación de la cubierta, asegurada por el cumplimiento de las buenas prácticas en el montaje de tejados —con especial atención en la existencia de un espacio mínimo de cámara de aire, lo que permite su circulación por debajo de la cara interior de la teja<>— y el uso de accesorios específicos (como remates en las cumbreras y tejas de ventilación dispuestas de forma adecuada en el tejado) permite facilitar el secado de las tejas y eliminar la acumulación de humedad en el interior del tejado, mejorando la conservación y manteniendo en buen estado la cubierta, lo que propicia la climatización adecuada de la vivienda.
Asimismo, permite reducir la aparición de musgos y hongos, ya que una teja bien ventilada retiene durante mucho menos tiempo el agua absorbida y por lo tanto, deja de proporcionar condiciones de humedad que favorecen su germinación.

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