El fenómeno natural de aparición y proliferación de microorganismos (musgos y hongos) en tejas cerámicas se denomina comúnmente «verdín». En realidad, son muy pocos los materiales que, cuando están expuestos, están libres de este riesgo, incluso en materiales menos porosos, como es el caso de la teja de vidrio, puede aparecer el «verdín». Como factores decisivos para su aparición se señalan la proximidad de árboles, de terrenos de cultivo, la orientación del edificio, su elevada exposición a los agentes atmosféricos debido al relieve de la zona, baja exposición solar (cara norte), contaminación del aire, falta de mantenimiento y ventilación del tejado, poca inclinación de las pendientes y un uso excesivo de mortero, entre otros. La imposibilidad de controlar todos estos factores hace imposible asegurar que no aparezca «verdín» en su tejado.
De todas formas, existen varias formas de prevenirlo. La ventilación del tejado es una de ellas, ya que potencia la circulación de aire y seca más rápidamente las tejas después de llover, lo cual no favorece la germinación de musgos. Para ello debe recurrirse al uso de accesorios de ventilación y a su correcta colocación, usando una cantidad de mortero suficiente sólo para fijar piezas (su uso excesivo puede favorecer las condiciones de infiltración y retención de humedad). Otro factor importante es respetar la inclinación mínima aconsejada por el proyectista, lo que favorece el desagüe de las aguas.
Se aconseja realizar el mantenimiento y lavado del tejado cada tres años, dependiendo de su localización. Para ello, debe retirar de la cubierta los residuos acumulados, incluidas las canales de recogida y todo el sistema de evacuación de aguas existente.

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